Salud

Alrededor del 2% de la población argentina padece Talasemia y lo ignora

El 8 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Talasemia -o anemia del Mediterráneo-. Muchos no lo saben porque no siempre presenta síntomas.
miércoles, 8 de mayo de 2019 · 11:28

La Fundación Argentina de Talasemia (FUNDATAL), se sumó a más de 90 países que realizarán actividades respectivas, en su caso mediante la difusión para que la gente compruebe si padece esta afección y, en caso de ser así, tome medidas preventivas respecto de su descendencia. 

Debido a la alta inmigración proveniente de países del Mediterráneo, en especial España, Italia, Líbano, Siria y Grecia, la afección alcanza ‘en distintos grados, a un amplio espectro de nuestra población, que en su mayoría desconoce padecerla‘, dijo a Télam una fuente de FUNDATAL. 

Esta enfermedad, que no es contagiosa siquiera por transfusión, también proviene de otros países de la cuenca mediterránea, como Turquía, Israel y los del norte de África, además de los del este y sur de Asia. 

Anomalías genéticas
Las talasemias son un grupo de anomalías genéticas hereditarias de la sangre, por las cuales la producción de hemoglobina está parcial o completamente suprimida. 

“Para una mejor comprensión -añadió- debemos saber que cada uno de nosotros hereda dos genes para cada característica del cuerpo, del padre y de la madre, y así como algunos determinan el color de los ojos o el cabello hay genes que determinan la producción de hemoglobina”. 

Los tipos comunes, severos y de importancia clínica, son las beta, delta-beta y alfa talasemias, en ese orden, y en Argentina se destaca el primero -Beta Talasemia o anemia del Mediterráneo-, añadió la fuente. 

La mayoría de los argentinos tiene el tipo Beta-Talasemia Menor (considerado rasgo talasémico), y lo ignoran porque, aclaró el especialista, “estas personas son portadores de esta anomalía pero no están enfermas”. 

En estos casos “sólo un gen para la hemoglobina es anormal, y ocurre tanto en hombres como mujeres y su salud no se ve afectada, pero puede afectar la de sus hijos”, advirtió. 

En menor medida, Argentina tiene casos de Beta-Talasemia Mayor (o Anemia de Cooley), que se trata de una anemia crónica severa, en la cual el paciente sí está enfermo y dependiente de transfusiones. 

FUNDATAL explicó en un informe que “cuando en la pareja un padre tiene talasemia menor y el otro no (1 gen portador + 1 gen sano), existen 2 de 4 probabilidades (50%) de tener hijos portadores y 2 de 4 (50%) de tener hijos sanos”. 

“En cambio, cuando en la pareja ambos padres tienen talasemia menor (1 gen portador + 1 gen portador), existen 1 de 4 (25%) probabilidades de tener hijos sanos, 2 de 4 (50%) probabilidades de tener hijos con talasemia menor, y 1 de 4 (25%) probabilidades de tener hijos con Talasemia mayor”, añade el texto. 

Cuestión de sangre 
Luego precisa que “como las personas con talasemia menor son completamente sanas, transmiten -sin saberlo- el rasgo talasémico a muchas generaciones, sin que nadie advierta que está en la familia”. 

Los niños con talasemia mayor, al nacer no expresan los signos o síntomas característicos de la enfermedad, pero entre los seis y 18 meses de vida ya no pueden producir cantidades adecuadas de hemoglobina y se tornan severamente anémicos. 

El tratamiento para estos casos consisten en transfusiones de glóbulos rojos, cada dos o cuatro semanas, durante toda la vida, lo que conlleva como consecuencia dos riesgos: el de las enfermedades transmisibles y el de la acumulación de hierro. 

Para eliminar el hierro se utilizan drogas quelantes (llamadas “atrapadores” de hierro), que en combinación con transfusiones hicieron que la talasemia mayor dejara de ser una enfermedad pediátrica y se transformara en crónica, y quienes la padecen tienen actualmente buena calidad de vida y mayor sobrevida. 

“La prevención de esta enfermedad es factible”, sostiene TALAMED, y añade que “la detección exacta y el consejo genético a parejas de riesgo, unido al diagnóstico prenatal, son procedimientos prometedores para la reducción de mortalidad y morbilidad de las talasemias”. 

El informe aclara que para que un programa de prevención sea exitoso o efectivo deberá contar “con el apoyo y compromiso del Estado, con fuertes campañas de educación sanitaria para la población en general y los profesionales de la salud”. 

También se requieren de “laboratorios calificados de referencia para el diagnóstico correcto y centros con profesionales capacitados para brindar el consejo genético correspondiente y la atención multidisciplinaria de los pacientes”. 

 

FUENTE: Diario Norte

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