Jujuy Vota

Cábalas, rotura de veda, demoras y el deseo de votar como sea

Muchas cosas curiosas marcaron la jornada electoral a lo largo y ancho de la provincia. Algunas más simpáticas y otras rozando la vergüenza.
domingo, 9 de junio de 2019 · 19:19


Este domingo fue una jornada cívica como muchas, la provincia debía elegir a su próximo mandatario y gran número de jujeños asistieron a votar. A lo largo de la jornada hubieron un montón de datos que no pasaron desapercibidos.

El primer dato de la mañana fue la generalizada demora en la apertura de mesas en toda la provincia. En la escuela Félix Infante de La Almona, una de las mesas abrió recién a las 10.30 por falta de autoridades. Ni el presidente y el vicepresidente se hicieron presentes. Lo mismo ocurrió en otros establecimientos, aunque con demoras menores.

Por otra parte, los reclamos por la rotura de la veda surgieron de algunos candidatos, muchos de ellos que al declarar en los medios antes o después de emitir su voto, rompieron la veda electoral. Inclusive, una de las denunciantes, fue la primera en romperla.

Otro dato de color es la agenda de cábalas del actual gobernador. Gerardo Morales comenzó la mañana desayunando en una confitería -siempre la misma-, como lo hace tradicionalmente cada jornada electoral. Como cada vez, acompañado de amigos, todos rigurosamente radicales. La jornada continuaba con otras cábalas: pasar por el comité de la UCR, conversar con algunos amigos y luego trasladarse al búnker para esperar resultados.

En el interior, especialmente en Monterrico y Tilcara, se denunció el incumplimiento de la Ley Electoral, ya que a menos de 80 metros de las mesas de elección, se encontraron a simpatizantes, afiliados y a un candidato -Félix Pérez en Tilcara- repartiendo votos. En algunos casos se generaron conflictos y algunos "se fueron a las manos".

Los menores de entre 16 y 18 años dieron la nota en la provincia por la gran cantidad de ellos que decidieron participar de las elecciones por voluntad propia. En la otra punta, un importante número de ancianos, algunos mayores de 90 años que tampoco se quisieron perder la oportunidad de ejercer el derecho a elegir.

El dato más desagradable surgió en una mesa, donde una persona que dejó sobre las boletas en uno de los cuartos oscuros, ropa interior.

 


 

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