Roma

El papa Francisco, contra “los hipócritas y los interesados”

Otro mensaje del Sumo Pontífice durante el Angelus.
jueves, 22 de agosto de 2019 · 11:36

En otra audiencia general en la plaza San Pedro, el papa Francisco elevó más críticas a aquellas personas que “se dicen cercanas a la Iglesia, amigas de los curas, de los obispos, y solo buscan su interés: estas son las hipocresías que destruyen a la Iglesia”, al tiempo que denunció la “hipocresía de una pertenencia eclesial ‘negociada’, parcial, oportunista”.

En tanto, expresó según cita la agencia ANSA: “Fallar a la sinceridad del compartir, o a la sinceridad del amor significa en efecto cultivar la hipocresía, alejarse de la verdad, volverse egoístas, apagar el fuego de la comunión y destinarse al hielo de la muerte interior”, y añadió: “Quien se comporta así transita en la Iglesia como un turista. Hay tantos turistas en la Iglesia, y están siempre de paso, pero nunca entran en la Iglesia”.

 

“Es el turismo espiritual, que les hace creer que son cristianos pero son solo turistas de catacumbas. No debemos ser turistas en la Iglesia sino hermanos los unos de los otros”, alegó el jefe de la Iglesia católica. Durante el anterior Angelus, el Papa afirmó que “no es suficiente llamarse cristianos para ser cristianos, es decir, consistente con el Evangelio”, al tiempo que aseguró que “tampoco se pueden hacer compromisos ya que es necesario salir de las hipocresías”.

Asimismo, el Sumo Pontífice recordó “la verdadera esencia del Evangelio, que pone en primer lugar a los últimos y reiteró que desde allí, desde la ayuda a los más débiles, pasa el camino de una vida auténticamente cristiana”. En tanto, envió una advertencia para quienes con demasiada facilidad se autodefinen católicos pero continúan detrás de otros tipos de comportamientos. Según la agencia, la palabra de Jesús “pone en crisis dividiendo las ilusiones fáciles de aquellos que creen poder conjugar la vida cristiana y mundanalidad, vida cristiana y compromisos de todo tipo; actitudes contra el prójimo”.

“Se trata de no vivir hipócritamente, sino de estar dispuesto a pagar el precio por elecciones coherentes con el Evangelio”, reforzó Francisco, y continuó: “Es bueno llamarse cristianos, pero, sobre todo, es necesario ser cristianos en las situaciones concretas, testimoniando el Evangelio que es esencialmente amor por Dios y por los hermanos”.

Promediando el Angelus, le dedicó un tramo de su mensaje a aquellos cristianos que en lugar de confiarse a Dios acuden a un adivino o adivina para que les lea la mano: “Eso es superstición, no es de Dios”, aseguró y agregó antes del cierre de sus palabras: “Cuántos que se dicen cristianos acuden a un adivino o adivina a que le lean la mano”.

Finalmente, Bergoglio resaltó la importancia de una Iglesia abierta para todos porque “es el testimonio del Evangelio que puede superar cada división entre individuos, categorías sociales, pueblos y naciones. El testimonio del Evangelio quema cada forma de particularismo y mantiene la caridad abierta para todos, con una única preferencia: aquella para los más pobres y los excluidos”.

“La adhesión al fuego del amor que Jesús portó sobre la tierra envuelve toda nuestra existencia y requiere la adoración a Dios y también una disponibilidad a servir al prójimo. La primera, adorar a Dios, quiere decir aprender la oración de la adoración que a veces olvidamos. Ese es el motivo por el que invito a todos a descubrir la belleza de la oración de adoración y ejercitarla con frecuencia”, destacó.

 

Fuente: elintransigente.com

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