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El sexto aniversario de la era Francisco en el peor momento de la Iglesia en su historia

Los escándalos sobre pedofilia golpean a varios colaboradores del Papa.
martes, 12 de marzo de 2019 · 13:00

El sexto aniversario del pontificado de Francisco podría definirse como "l'annus horribilis", en el cual la crisis en las estructuras de la Iglesia, en relación con el propio liderazgo papal, se manifiesta en las formas más lacerantes. El miércoles 13 de marzo se cumplirá el sexto aniversario de la elección del Papa "llegado desde el fin del mundo", que recomenzando del dictado evangélico y dispuesto a conciliar buscó revolucionar la presencia y la misión de la Iglesia en el mundo.

Pero la reforma fatigosamente conducida por Francisco en organismos eclesiales y en las posturas de los clérigos, la "conversión pastoral" por él invocada para las estructuras jerárquicas, hasta el mismo papado, y para el servicio de los hombres de Iglesia de liberar cualquier "clericalismo", justo en este sexto año se debió confrontar con otra irrupción del escándalo de la pedofilia, que con sus infinitos estragos siguió golpeando la imagen y el prestigio del clero católico en el mundo.

Hasta el punto que también altos prelados, elegidos por el Pontífice argentino como sus colaboradores y consejeros cercanos, terminaron fagocitados por juicios y condenas, que decapitaron dicasterios de la Curia y golpeado diócesis y conferencias episcopales.

Un caso emblemático es el del cardenal australiano George Pell, de 77 años, designado por Jorge Mario Bergoglio como primer reformador de las finanzas vaticanas y terminó teniéndose que defender en Australia en un juicio por abusos a dos monaguillos, juzgado culpable y ahora en la cárcel a la espera de la condena. Además, con la investigación canónica abierta en el Vaticano y la hipótesis extrema de la renuncia y la reducción al estado laical.

Esa misma sanción alcanzó a otro purpurado de rango, el ex arzobispo de Washington Theodore McCarrick, primero sin el cargo cardenalicio dispuesto por Francisco por sus abusos a un menor de edad y luego reducido a laico por el ex Santo Oficio.

El caso de McCarrick, acusado de propuestas homosexuales a seminaristas, que tanta confusión creó en el Vaticano, fue usado por el ex nuncio en Washington Carlo Maria Viganò para poner en la mira a Francisco, que para el monseñor ignoró durante años las informaciones sobre los comportamientos del "tío Teddy" -así se hacía llamar- y por eso tendría incluso que haber renunciado. Pero son otros los documentos con un efecto devastador este último año.

Como el de la Iglesia chilena sobre el cual el mismo Bergoglio tuvo que cambiar de idea, luego de haber defendido en forma prolongada al obispo Juan Barros de las acusaciones de haber cubierto al abusador serial Fernando Karadima, y -una vez escuchadas las víctimas- logró las renuncias (recibidas en parte) de todos los obispos del país.

Mientras que los sospechados de haber callado cayeron sobre otro miembro del "consejo de cardenales" del Papa, el ex cardenal de Santiago Francisco Javier Errazuriz Ossa. O también de Estados Unidos, donde el gran jurado de Pennsylvania -pero otros estados impulsaron investigaciones similares- destapó decenas de abusos y cientos de curas pedófilos con miles de víctimas. Además de las sistemáticas coberturas de parte de obispos, que llevaron a la renuncia muy dolorosa de otro purpurado muy cercano a Francisco, otro el cardenal de Washington Donald Wuerl.

Un "asedio", el proveniente durante décadas de abusos sexuales cubiertos por el Iglesia, con el cual Francisco quiso reaccionar con una iniciativa sin precedentes al reunir en el Vaticano a todos los jefes de las conferencias episcopales en una cumbre a fin de febrero y promover a nuevas prácticas y reglas (pero no todos fueron satisfechos) sobre la protección de los menores de edad.

Poco después hubo otro eminente hombre de la Iglesia, el cardenal francés Philippe Barbarin, condenado por la omisión de la denuncia, años atrás, de los abusos cometidos por un capellán de los scout.

Obviamente, no todo en este año estuvo monopolizado por la plaga de los abusos. Entre las "conquistas" mayores para Francisco, está el histórico acuerdo con la China de Pekín sobre la designación de obispos y también inédito documento conjunto sobre la "hermandad humana" con el gran imán de Al-Azhar en el reciente viaje a los Emiratos Arabes Unidos, el primer Papa en la península arábica, cuna del Islam. Y también la reforma avanza, con el borrador casi en puerto de la nueva constitución de la Curia, la "Praedicate evangelium", que reemplazará a la Pastor bonus. El éxito del Sínodo sobre los jóvenes realizado en octubre, en cambio, será la exhortación apostólica que el Papa firmará en Loreto el 25 de este mes. 

 

Fuente: elintransigente.com

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