Venezuela

Maduro dice que le "da risa" el voto del Congreso para removerlo del cargo

miércoles, 11 de enero de 2017 · 11:16:00 a.m.
Ayer fue el día "D” en Venezuela, pero la fecha de enorme importancia política, que marcó el ritmo del angustiado país caribeño a todo lo largo del año pasado, se diluyó en medio de la escalada de la guerra entre el régimen bolivariano y la oposición. Ayer se cumplió la mitad del mandato del presidente Nicolás Maduro y era el límite para su eventual revocamiento y la convocatoria a elecciones para designar un nuevo gobierno. Esa posibilidad es la que quedó extinguida. Si por alguna razón cae ahora el jefe de Estado, lo releva su vicepresidente, cargo no electivo y para el que acaba de designar al polémico ultrachavista Tarek El Aissami, un halcón que EE.UU. incluye en sus listas de sospechosos por negocios ilegales.

Es por ello que el Congreso, ya sin encontrarle sentido a impulsar el revocatorio, se apuró el lunes a denunciar a Maduro por abandono de cargo y buscar su desplazamiento con un nuevo llamado a las urnas. Ayer el presidente apareció en TV afirmando que el voto de la posición en el Parlamento le daba risa. "Soy el presidente de Venezuela por mandato constitucional. La actuación de la Asamblea Nacional (Congreso) sobre el abandono del cargo da risa”, afirmó. Pocas horas antes era presentado ante la Corte un pedido de anulación del voto legislativo, algo que se descontaba debido a que el Poder Judicial está totalmente colonizado por el chavismo.

El delfín del fallecido Hugo Chávez hizo los comentarios durante la puesta en marcha de un comando "antigolpe y antitraición” que manejará El Aissami. Ese sistema que, según Maduro, "atenderá los supuestos planes golpistas que se tejen a nivel político, económico a todo nivel para darle paz y estabilidad al país”. En la noción del chavismo, la oposición es golpista; y así fue definido por los personeros del gobierno el llamado opositor para una gran manifestación el 23 de enero con la intención de sostener el voto del Parlamento para el apartamiento de Maduro.

Freddy Guevara, vicepresidente del poder Legislativo que la oposición controla desde diciembre de 2015, explicó que esa "gran movilización (es) para iniciar la lucha de la calle por nuevas elecciones generales”.

Guevara pertenece al partido Voluntad Popular fundado por Leopoldo López, el preso político más notorio del régimen y una de las formaciones más importantes de la alianza opositora y más duramente enfrentadas al régimen. "Debe iniciarse un proceso nacional e internacional de presión para la salida del gobierno de Maduro”, afirmó Guevara. Poco después sostuvo el mismo punto su correligionario Carlos Vecchio. "No solo es decretar abandono, sino materializar en la calle y en la práctica la decisión de la AN”, sostuvo.

La reacción del régimen vino de la mano del alcalde del municipio Libertador de Caracas, Jorge Rodríguez, quien aludió a Guevara despectivamente: "¿Con qué fuerza este muchacho va a dar un golpe de Estado? Eso es un delito, aunque sea verbal. Ya tiene 43 muertos a sus espaldas”. Ese dato responde a la narrativa del gobierno que achaca a la oposición esa cifra de víctimas durante los levantamientos populares de febrero de 2014 contra la crisis, la violencia callejera y la inflación. Según la oposición y los familiares de las víctimas, la mayoría de los muertos fueron a manos de grupos para policiales.

La oposición venía incrementando sus marchas de protestas, pero suspendió esas prácticas tras el acuerdo con el Vaticano para un diálogo nacional que ahora se da por fracasado. El 13 de enero habrá otra sesión con facilitadores, pero el gobierno no cumplió ninguno de los puntos previstos a la negociación que incluían la liberación de los presos políticos -que suman más de un centenar-, el respeto a la autonomía del Congreso y el reparto de alimentos y medicinas a la población más en riesgo. El episcopado dio señales muy negativas sobre el destino de esas conversaciones y llegó a sostener que el gobierno de Maduro engañó al Vaticano. En esa declaración tampoco le quitó responsabilidad a la oposición por una falta de voluntad para el diálogo, que la coalición niega.
 
Fuente: clarin.com

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